lunes, 7 de abril de 2014

LAS DIMENSIONES ( Parte I )

¿Qué son las Dimensiones?

Las dimensiones son los diferentes estados de la existencia que experimentamos durante el camino hacia el Ser Único. Es decir, son los pasos evolutivos que el Ser decidió experimentar para regresar a la fuente divina. Todos los niveles dimensionales se encuentran en el aquí y el ahora, la diferencia es la longitud de su onda o frecuencia.

¿Qué significa el cambiar de dimensión?

Cambiar de dimensión significa expandir nuestra conciencia. Es famosa la historia del personaje animado que vivía en un papel y cuyo mundo era totalmente bidimensional o plano, de esta forma su cerebro había aprendido que así era su realidad: Formada por puntos y líneas, sobre un inmenso plano blanco. Era Inconcebible para él pensar en objetos con volumen o tridimensionales. Estas son las 7 dimensiones a la que tenemos que evolucionar

La Primera Dimensión

es la encargada de convertir a la energía en materia, es la frecuencia basica de los átomos y las moléculas, por lo tanto es la dimension del microcosmos, es la frecuencia vibratoria de activacion del ADN . Se puede decir que maneja un nivel de consciencia elemental referido al cumplimiento de funciones, o sea una consciencia puntual, sabe como dirigirse de un punto a otro. Los minerales y el agua vibran en esta frecuencia, los minerales son el aspecto cristalino de la misma, el agua el aspecto liquido de la misma. Se encuentra en los fluidos y las corrientes electricas del cuerpo humano, activa el código génetico e impulsa energéticamente el sistema celular. Si tomaramos como metafora al ser humano para describir las dimensiones, podriamos decir que la primera dimensión la experimentamos en la etapa prefetal, donde somos un conjunto de potencialidades con un programa de division celular y mantenimiento de funciones. Todas las dimensiones funcionan a todas las escalas y las de esta octava son las mismas en todo el universo.

La Segunda Dimensión

Es la frecuencia donde existen la mayoría de los animales y las plantas. Es tambien física e impulsa la identidad biológica. Es la vibración que mantiene la unión entre las especies, lo que se ha llamado el inconciente colectivo de las especies, es decir es la forma como se reconocen los animales de una misma especie para cumplir con sus funciones reproductoras. No posee diferenciación individual, ni autoreconocimiento. En este nivel de conciencia no hay referencia temporal espacial. La conciencia es lineal o bidimensional. A nivel geométrico se corresponde con las formas planas como el círculo, el cuadrado etc. Es la responsable de la variedad biológica y de todas las energías que se encargan de propiciarla como las fuerzas elementales de la naturaleza. Podemos tomar como ejemplo las bandadas de pájaros que actúan cordinandamente como un todo, o los cardúmenes de sardinas, ambos han sido objeto de estudio y se ha comprobado que actúan como un cuerpo conciente donde cada uno de los miembros mantiene una distancia matemática entre ellos y que solamente rompen la formación cuando son atacados. Siguiendo la metáfora del ser humano, la segunda dimensión se podría compara con la etapa fetal, flotamos siendo uno con el entorno, en un estado no egóico, sin referencia temporal/espacial.

La Tercera Dimensión

Es donde existimos los seres humanos, también es física y el tipo de conciencia de esta vibración es volumétrica o tridimensional, a nivel geométrico se perciben formas como el cubo y la esfera y los sólidos platónicos. Hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado y proyectar el futuro estando en el presente. Se basa en la polaridad y la ilusión de separación, en el desarrollo de la identidad individual y la perdida del sentido grupal. Esta es la frecuencia donde nos hacemos conscientes de nosotros mismos, desarrollamos el ego y creemos que estamos separados del todo. Es en esta dimensión donde nos percibimos más separados del todo que en ninguna otra, por lo tanto es aquí donde al Ser Único se le presentan mas retos de integración y crecimiento. En el ser humano comienza a partir del segundo año de vida, cuando el niño empieza a diferenciarse del entorno como individuo, a expresar sus deseos, a formar su ego. Es una etapa de aprendizaje muy importante, donde comienza la fragmentación. En tercera dimensión experimentamos un proceso de división del Ser que produce lo que llamamos personalidad. Es parte del trabajo de evolución el recoger y juntar todas las partes.

La Cuarta Dimensión

Es la frecuencia donde regresamos a la conciencia de integración grupal, sin pérdida de la individualidad. Esta frecuencia ha sido llamada zona arquetipal o inconsciente colectivo, es el lugar donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños. En esta dimensión percibimos el tiempo en oleadas cíclicas o en forma de espiral. Existe en un campo cuántico donde se presentan simultáneamente todas las alternativas y posibilidades. Es la frecuencia de la sincronicidad, la empatía y la telepatía. Es la ultima dimensión donde experimentamos con el cuerpo físico como vehículo de aprendizaje. En esta frecuencia percibimos la multidimensionalidad y nos damos cuenta de nuestra responsabilidad, al hacemos consciente que cada una de nuestras acciones afecta el todo.

En estos momentos nos encontramos despertando a la conciencia de cuarta dimensión y la sentimos sobrepuesta sobre la tercera, por eso a nivel humano estamos pasando por la necesidad de compartir con grupos, revisar nuestras relaciones, buscar sanación y crecimiento con terapias. También es la causa del desmoronamiento de estructuras físicas, económicas y políticas por mucho tiempo establecidas, que ya no se corresponden con esta nueva vibración. Y cada vez vamos a ver más cambios a todos los niveles de aquello que no se corresponda con la nueva energía.

El cambio dimensional es a todas las escalas, no solo lo estamos experimentando los seres humanos sino también la Madre Tierra y a una escala mayor toda la galaxia. El cambio dimensional no sucede de un día para otro sino por capas paulatinas de conciencia. Una vez que estemos alertas en la cuarta dimensión se abrirán suavemente las puertas a quinta y sexta. Aceptar la conciencia de cuarta dimensión es lo que se ha llamado el salto cuántico y es el paso más difícil del cambio dimensional ya que este implica un profundo cambio de creencias. La cuarta dimensión es el portal hacia la conciencia Crística. La conciencia Crística es aquella conciencia colectiva que se reconoce a si misma como Unidad.

La Quinta Dimensión

Es la frecuencia de la sabiduría y es totalmente pura energía. Es donde se encuentran los Maestros Ascendidos y los espíritus guías. En quinta experimentamos el fundirnos con el grupo de almas al cual pertenecemos vibracionalmente y al Ser superior o Multidimensional. Es la dimensión donde recordamos quienes somos y despertando nuestra sabiduría interna. Es en esta dimensión donde se experimenta la conciencia grupal que forma un solo Ser de mayores dimensiones. Es una frecuencia energética, no física. El tiempo es un continuo, solo existe el ahora eterno. Muchos de los seres que están en esa dimensión al contactarse con su sabiduría, escogen ser los guías espirituales de los que estamos en la dimensión física, como parte de su servicio en el proceso de evolución. Muchos de los seres canalizados hoy en día que se presentan como una conciencia de grupo están en quinta dimensión, así mismo cuando hacemos contacto con nuestro Yo Superior estamos viviendo una experiencia de quinta. Como es una dimensión de luz percibimos holográficamente y en formas lumínicas de una gran intensidad, muchas veces geométricas.

La diferencia entre quinta y sexta así como entre sexta y séptima no es tan evidente como la de cuarta y tercera, a partir de quinta las dimensiones se encuentran solapadas o fundidas y sus fronteras son difusas, esto es debido a que estamos hablando de energía y no de materia.

La Sexta Dimensión

Es la frecuencia que se ha llamado Crística o Búdica, porque es allí donde se llega el estado de remembranza total, donde se toma responsabilidad por el todo y se es el todo. Es un estado de conciencia compasiva, la famosa iluminación. Es el regreso a casa, al Ser Único. En sexta el proceso de evolución del Ser y el Todo se experimentan como Uno, es el lugar de la conciencia ilimitada y unificada. Esta frecuencia se manifiesta como individual y colectiva simultáneamente. La sexta dimensión es la creadora de las matrices morfogénicas que se manifiestan en otras dimensiones como tercera, segunda y primera. Estas matrices son las formas geométricas y las redes que llamamos geometría sagrada, son los patrones geométricos de luz creadores de vida y responsables de su materialización.

La Séptima Dimensión

Es la frecuencia de la integración total, ya no quedan partes dispersas, la conciencia se experimenta multidimensionalmente, es decir se tiene conocimiento de las partes que alguna vez estuvieron desmembradas en el pasado con una nueva perspectiva de integración. Allí se encuentran los seres que están y son puro amor. Es una dimensión energética donde no existe la forma. Es la dimensión del reino angélico y las conciencias de luz pura.


PIRAMIDES DE EGIPTO SITUADAS EN LA CONSTELACION DE ORION .....
CONSTELACION DE ORION.

Orión es la constelación con más estrellas brillantes. Por eso destaca tanto en el cielo nocturno y es de las más conocidas. Tiene su origen en la mitología griega. El cazador Orión murió por la picadura de un escorpión. En el cielo representa su huída, de modo que Orión desaparece por el oeste justo antes de que Escorpio aparezca por el este.

Puede verse desde ambos hemisferios, aunque en el cielo boreal aparece orientado hacia arriba y en el cielo austral hacia abajo. En el hemisferio norte es una de las constelaciones de invierno.

Sus estrellas están muy alejadas entre sí. La más cercana está a 70 millones de años luz, y la más alejada a 2.300 millones. La más brillante es Rigel, que está a más de 900 años luz. Es una joven supergigante 40.000 veces más brillante que nuestro Sol. En el hombro del cazador, Betelgeuse es una supergigante roja cercana al final de su vida. Bajo las tres estrellas del Cinturón se observa a simple vista una débil mancha. Es la Nebulosa de Orión, a 1.600 años luz. En ella está la Nebulosa oscura Cabeza de Caballo. Se cree que en esta región se están formando nuevas estrellas.

Sirius acompaña a Orión en el cielo nocturno. Pertenece a la constelación de Can Mayor, que representa al perro del cazador. Pese a ser la estrella más brillante, es sólo un poco màs grande que el sol.

MITOLOGIA.



La constelación de Orión.
En la mitología griega Orión fue un gigante que, según algunas versiones, nació de los orígenes de los dioses Zeus, Poseidón y Hermes. Un día los dioses visitaron a un anciano llamado Hirieo que no podía tener hijos pero deseaba tener uno. En agradecimiento por su hospitalidad le concedieron su deseo: orinaron en la piel del buey que se habían comido. Cuando finalizaron le dijeron que enterrara la piel y que dentro de nueve meses tendría a su hijo. Después del plazo mencionado nació un niño que fue llamado Orión en recuerdo de los orines que lo habían engendrado.2
Existen diversas versiones del mito de Orión. Una de ellas cuenta que Orión había violado a Mérope, hija de Enopión, quien por ello, lo dejó ciego. Helios le devolvió la vista y a continuación Orión se convirtió en compañero de caza de Artemisa y Leto. Prometió aniquilar todo animal que hubiera sobre la tierra, por lo que Gea se enfadó e hizo nacer un escorpión enorme que picó a Orión y lo mató. En otra versión fue Artemisa la que lanzó el escorpión contra Orión.3
Existe otra tradición que sostenía que Artemisa se había enamorado de Orión, lo cual despertó celos en Apolo, hermano gemelo de Artemisa. Un día Apolo, viendo a Orión a lo lejos, hizo una apuesta a su hermana desafiándola a que no podía asestarle una flecha a un animal (o a un punto brillante lejos en el océano, en otra versión) que se movía a lo lejos dentro de un bosque (o en lo lejano del mar). Artemisa lanzó su flecha y dio, como siempre, en el blanco. Cuando fue a ver su presa, se dio cuenta de que había aniquilado a su amado Orión. Fue tan grande su tristeza, sus quejas y sus lamentos que decidió colocar a Orión en el cielo para su consuelo.4
Otra leyenda cuenta que Orión acosaba a las Pléyades, hijas del titán Atlas, por lo que Zeus las colocó en el cielo. Todavía parece que, en el cielo, Orión continúa persiguiendo a las Pléyades.5
Orión está representado por un guerrero alzando su arco, su espada o garrote y cubriéndose del enemigo con un vellocino o un escudo. A su lado se encuentran sus perros de caza: Canis Maior y Canis Minor.
Me gusta · Compartir · 2 de noviembre de 2012


CIVILIZACIONES ANTERIORES EN LA TIERRA.

Hace 10 millones de años en la tierra, ocho civilizaciones tècnicamente avanzadas se destruyeron entre ellas ya que abusaron de la tecnologia y el poder y no vivieron espiritualmente. Fueron civilizaciones de humanoides y astronautas no humanoides que vinieron de otros lugares del universo, sus armas eran miles de veces màs destructivas ( porque abusaron de la energia còsmica ) que cualquiera de las conocidas hoy en la tierra. Esto no es ficciòn sino la triste historia de la tierra.

Sus guerras produjeron una gran radioactividad que originò mutaciones en las criaturas, es asì como evolucionaron los dinosaurios, los cuales fueron muertos màs tarde por otros astronautas para reconstruir otra nueva civilizaciòn, èsta nueva civilizaciòn tambièn abusò de las armas y destruyò un planeta que habia entre Marte y Jupiter, el cinturòn de asteroides que hay allì es lo que queda de èse planeta.

Aproximàdamente hace un millon de años, otros viajeros del espacio colonizaron la tierra, ellos construyeron las civilizaciones de Lemuria y Atlantis, la geografia de la tierra en èse entonces era muy diferente de la de hoy. Lemuria era un continente en el Ocèano Pacìfico, Atlantis era un continente del Ocèano Atlàntico.

Atlantis era una civilizaciòn màs avanzada que la actual humana terrestre, usaban cristales gigantes con energia Còsmica, su vida abarcò cerca de 1.000 años, eran capaces de comunicarse con dimensiones superiores y tenian la habilidad de viajar en el tiempo.

El continente Atlantis tenia muchas islas alrededor y existian muchas colonias Atlantes en otras partes de la Tierra, muchas razas extraterrestres diferentes vivieron allì cientos de miles de años, espirituàlmente y en armonia con la existencia, su conocimiento del Còsmos fuè creciendo, es asì como aprendieron a usar la energia Còsmica en su tecnologia.

Hace 700.000 mil años, empezò la decadencia de su sociedad puès desarrollaron ego y arrogancia creyèndose dioses, muchos de ellos perdieron su espiritualidad y abusaron de la energia Còsmica para manipular los pensamientos de otros y realizar càmbios genèticos en los humanos y animales, èsto se reflejò en las antiguas historias de sirenas, minotauros, cìclopes o mounstros marinos, estaban obsesionados con el poder y la tecnologia y fuè cuando comenzaron las guerras con los Lemurianos puès creyeron que el planeta era de su propiedad.

Abusaron en demasia en sus armas de poder y cristales y hace 12.000 años destruyeron el continente de Atlantis en esa guerra, esa energia pulverizò casi todo, es por eso que hoy en dia no queda mucho de Atlantis. Algunos Atlantes espirituales pudieron escapar en sus naves antes del desastre, ese desastre causò un cambio de polaridad en la Tierra y la gran inundaciòn como la llamamos hoy.

Años màs tarde, Atlantes y otros extraterrestres volvieron a otras partes de la Tierra, donde pasaron su conocimiento a otros, èsta es la razòn por la cual despuès del desastre otras culturas como la de Egipto o Grecia, tuvieran de repente conocimiento de matemàticas, astronomia, medicina o arquitectura. Usaron su tecnologia de levitaciòn para construir piràmides en muchos sitios de èste planeta.

Este abuso de poder, energia y armas ocurrido al final de la civilizaciòn Atlànte, està sucediendo hoy en dia tambièn, a mènor escala. Hoy hay gènte en el poder que quiere controlarlo todo con àrmas, guerras, religiones, drogas, manipulaciòn genètica mental y explotaciòn egoista de los recursos de la tierra.

Los gobernantes de la Tierra, gastan trillones de Dòlares en àrmas y drogas, en vez de ayudar a que todo el planeta sea un lugar de armonia dònde nadie tuviera que padecer. Esto ocurre porque la mayoria de los humanos no ha aprendido a vivir en armonia con la paz y el amor. Muchos terrestres se burlan de la luz y el amor y fomentan el ego, la arrogancia, el egoismo y el odio. Todo esto conduce a la auto-destruccion. Sòlo cuando los humanos de la Tierra aprendan a vivircon luz espiritual y amor universal, podràn vivir felices llenos de luz sin sufrimiento como es el caso de otros planetas.

Pleiadian Alaje


LA DESTRUCCION DE LAS CUATRO CIVILIZACIONES HUMANAS ANTERIORES A LA NUESTRA:

PRIMER SOL Mundo poblado por gigantes y destruido por jaguares.

SEGUNDO SOL Un gran huracàn destruyò la civilizaciòn y transformò a los sobrevivientes en monos.

TERCER SOL Los habitantes de la tierra eran en su mayoria inmorales y una lluvia de fuego los destruyò.

CUARTO SOL Acabò con un terrible diluvio y sòlo sobreviviò un hombre y una mujer.

QUINTO SOL Destinado a desaparecer por la fuerza de un movimiento o un temblor.

LA ERA DEL SEXTO SOL El sol se sincronizarà con el cèntro de la Galaxia y la humanidad iniciarà un nuevo ciclo galàctico. Esto serà el fin del mundo materialista y destructivo en el que vivimos e iniciarà una nueva etapa de respeto y armonia.
Antes de èse dia, la humanidad deberà elegir entre desaparecer como especie pensante que atenta contra el planeta o evolucionar hacia una nueva era de integraciòn con el resto del Universo.
Los 10 Principios Espirituales de la Hermandad Blanca
En 1996, en un encuentro físico con un ser intraterreno en las selvas del Paititi, en Perú, recibí un conjunto de principios espirituales que rigen la vida de una secreta sociedad subterránea: La Hermandad Blanca. Aquel grupo de seres, entroncados con viejas leyendas budistas que hablan de Shambhala y los Himalayas, se hallarían trabajando secretamente en diversos puntos del mundo, ocultos en sus Retiros Interiores esperando el momento en que el hombre de la superficie asuma su rol y misión dentro del orden de un Plan Cósmico.
Todo esto puede sonar a fantasía. Pero para nosotros, que tuvimos la experiencia de ver físicamente a esos seres, fue real. Y lo sigue siendo, pues hemos mantenido el contacto en cada viaje o expedición que realizamos a los más importantes centros de poder en el mundo.

El punto de partida para mí fue aquel viaje a Paititi de 1996 y el encuentro con Alcir, el guardián intraterrestre del legendario Disco Solar. Fruto de ese contacto, se desprenden estas “leyes místicas” que pueden ser aplicadas  por todo caminante de la luz. Aunque las he publicado en uno de mis libros, para aquellos que no han tenido acceso a esa información, presento aquí un breve resumen de “El Decadron”, los 10 Principios Espirituales intraterrenos.



 
La Sabiduría de los Retiros Interiores.

La existencia de Shambhala, ciudad matriz del reino subterráneo de Agartha, está más cerca de la ficción que de la realidad para el hombre común. Como en su momento se juzgó a Troya, o la existencia de tierras más allá de los mares en tiempos de Colón. Sin embargo, la existencia de esos túneles, e incluso de verdaderas ciudades intraterrenas abandonadas —como la misteriosa Cueva de los Tayos, en el Ecuador— ha venido reuniendo el interés de connotados científicos e investigadores. Son lugares que han podido ser visitados, fotografiados y estudiados. La leyenda es real.

Lo inquietante, no obstante, no es la propia existencia material de estas galerías artificiales, construidas por una civilización desconocida hace miles de años. El verdadero misterio se encuentra en los habitantes de aquellos laberintos del “mundo de abajo”: ¿Quiénes son? ¿Por qué no se muestran abiertamente? ¿Cuál es su relación con la humanidad? Desde los Nagas de los Himalayas, a la creencia del “Uku Pacha” o mundo subterráneo en el antiguo Perú, las referencias a aquellos esquivos maestros de largas túnicas blancas es abundante. En la actualidad, los acercamientos con ellos se han seguido produciendo, pero en un marco de discreción y silencio. Y hay más de una razón para explicarlo.
La leyenda cuenta que en tiempos muy antiguos existieron importantes civilizaciones, muy anteriores a Sumeria, Egipto o la cultura Maya. Me refiero a una verdadera humanidad perdida que se remonta a la época del llamado “diluvio universal”, un evento catastrófico que más de un mito menciona sin importar en que parte del mundo lo escuchemos. Lemuria, Hiperbórea o Atlántida, son algunos de los nombres que señalan aquellos tiempos “pre diluvianos”, en extremo desconocidos por el hombre. Esas civilizaciones prehistóricas habrían existido. Y al conocer su destrucción —reza la leyenda— un grupo de sabios maestros se establecieron en refugios previamente construidos bajo la superficie del planeta, en zonas de difícil acceso, como gigantescos desiertos, altas cadenas montañosas o selvas impenetrables. La leyenda sostiene, además, que en su nueva morada subterránea depositaron los anales de su cultura, un archivo inimaginable de conocimiento, y que sería puesto a disposición de la humanidad de superficie cuando ésta demuestre que se encuentra preparada para conocer su verdadero origen, destino y misión. Así, sus moradas subterráneas se transformaron en templos, y desde aquel entonces se les llamó Retiros Interiores.







El Decadron sintetiza parte de esa sabiduría espiritual que protegen y que recuerda la esencia de las más importantes enseñanzas filosóficas de todo el mundo antiguo.


Primera Ley
: “El verdadero estudiante de la vida empieza estudiándose a sí mismo”.

Este principio, el más importante de todos, afirma que el verdadero estudiante de la vida, de la Tierra, o del infinito Cosmos, al comprender la existencia y naturaleza de una gota de agua puede fundirse con el océano. Una criatura viviente y una estrella no están tan separadas como podrían aparentarlo. Cada existencia se encuentra interconectada y se rige bajo las mismas leyes. Según viejas enseñanzas esotéricas, la atenta observación de uno mismo puede transformarse en una herramienta poderosa para penetrar en los misterios de la naturaleza y sus mecanismos. De hecho, los Maestros de la Hermandad Blanca resaltan por su profundo conocimiento del planeta y el Universo. Su formula no sólo se basa en el importante archivo de información que custodian en sus Retiros Interiores, sino en la comprensión de ellos mismos como parte de aquel Todo. Por ello el primer principio de su código espiritual afirma que uno debe empezar investigando en su propia realidad interior. Muchos se preguntarán: ¿Cómo?

Las formas no son lo importante, sino la intención de aquel que busca. El silencio y la meditación son buenas consejeras para adquirir momentos de paz y claridad, instantes en donde nuestra mente “verá” claro y podrá evaluar, sentir e interpretar nuestro camino. Los Maestros dicen que la mente debe observar sin juzgar lo que ve. Entonces automáticamente nuestro sexto sentido —o intuición, si preferimos llamarla así— nos advertirá los pasos correctos para nuestra evolución y aprendizaje, y las circunstancias y acciones que en una próxima ocasión deberíamos evitar. Pero la atenta observación de uno mismo no sólo involucra la meditación en sí misma, sino un estado de conciencia de todo cuanto hacemos en nuestro desenvolver cotidiano. Hay cosas que pueden —y deben— modificarse. Y otras que son inherentes a nuestro aprendizaje. Ver nuestra vida desde afuera, como si fuésemos científicos que están pendientes de cada detalle, de cada paso de aquel ser humano que somos nosotros, es un buen ejercicio para comprender desde otra perspectiva el milagro maravilloso que es nuestra existencia, y desde la cual podemos ver el Universo entero.
 



Segunda Ley: 
“La luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante”.

La definición más aceptada de la luz sostiene que es una onda electromagnética capaz de ser percibida por el ojo humano. Su frecuencia determina su color. Si le pedimos a alguien que visualice un haz de luz, o una radiación lumínica, lo más frecuente es que imagine un resplandor blanco, brillante y muy claro. Es como si el color blanco reuniera o sintetizara los diferentes matices de la luz. La luz —sostiene la creencia Hindú— fue parte de la creación del Universo a través de la exhalación de Brahma o el “Big Bang” que sugieren nuestros actuales científicos. La Luz sería la información que todo lo impregna. 

Los Maestros de la Hermandad Blanca afirman que existen “varios” estados en la naturaleza de la luz. Dicen que la luz puede ser alterada, modificada, y empleada a conciencia para distintos fines. Sin embargo, el segundo principio del Decadron se refiere a la luz como una alegoría que va más allá de este concepto. Habla de la luz como conocimiento.

Sostiene que su real naturaleza es perfecta, y que depende enteramente del receptor el uso equilibrado de aquella revelación. En otras palabras, este principio enseña dos cosas concretas:



1. Que el conocimiento verdadero es por naturaleza inocuo. No va a izquierda o derecha, no pierde su balance. Sencillamente, “Es”.


2. Es de responsabilidad del estudiante hacer buen uso del conocimiento. Este puede “iluminar” —conciencia, crecimiento—, o “cegar” —confundir, desorientar— si se lleva a cabo un empleo indebido de lo recibido.

Por ello El Decadron afirma que la luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante. Es interesante constatar que el comportamiento de la luz que estudian los científicos no escapa a la enseñanza de este principio. Veamos un ejemplo sencillo: Todos sabemos que es peligroso mirar directamente al Sol, pues su radiación podría lesionar nuestros ojos. Ello no quiere decir que nuestra estrella —una enana amarilla— sea “negativa”, pues nos da calor, abrigo, y permite que la vida sea posible en el planeta. Sin embargo, en ciertos momentos sí se puede ver la figura solar, como en el amanecer. En otras circunstancias —como cuando el Sol se encuentra en el cenit— sería más que imprudente. Algo similar ocurre con el conocimiento.

El mal uso del conocimiento se ha registrado desde épocas muy antiguas. Grandes civilizaciones precipitaron su desaparición al perder la línea original de las enseñanzas recibidas. Por ello la “luz” alumbra o ciega de acuerdo a nuestra actitud.


 
Tercera Ley
: “El verdadero soldado de la luz batalla amando a su enemigo”.

Este principio sostiene que cada acción posee una energía. Desde el acto de la guerra a las más sublimes manifestaciones de amor. Por ejemplo, en experimentos científicos se ha demostrado que un pensamiento positivo tiene mayor energía que un conjunto de pensamientos negativos. Es decir, combatir el fuego con fuego, no es la mejor formula, y más aún cuando los principios universales —como el de causa y efecto— están operando constantemente. El Decadron afirma que el verdadero “soldado de la luz” enfrenta las cosas con amor. Y se refiere al estudiante como “soldado” por cuanto el caminar humano se encuentra en el medio de una intensa pugna de fuerzas e influencias.

El sabio chino Lao Tse impartía una forma adecuada para hacer frente a ese conflicto: la quietud. El árbol manso y moldeable, era más resistente a las embestidas del viento, frente a un árbol duro y rígido, que corría el riesgo de romperse. Y es que, erróneamente, se ha pensado que una actitud calmada y pacífica es sinónimo de debilidad. Al contrario, es una muestra de poder y control interno. En un mundo donde es evidente la pugna de fuerzas, la paz interior es la espada que protege al guerrero de la luz. Un guerrero que comprende la naturaleza de su adversario. Por ello lo ama, no lo odia. Y he allí el secreto del tercer enunciado de El Decadron.

El verdadero soldado de la luz batalla amando al enemigo porque su lucha no es un acto de resistencia, sino de no-resistencia, una actitud llena de paz, de quietud, de comprensión, de perdón y, por consecuencia, de control de la situación.


 
Cuarta Ley
: “La verdadera protección radica en el control del miedo interior”.

Los Maestros de la Hermandad Blanca son semejantes a los monjes orientales. Poseen una gran espiritualidad y sabiduría, pero no por ello dejan de ser fuertes y firmes. De hecho, una de sus principales tareas es equilibrar la pugna de fuerzas que hay en el mundo. Como vimos en el capítulo anterior, el caminante debe enfrentar las pruebas e influencias que no vibran en la luz con amor y tranquilidad espiritual. Este nuevo principio que tratamos explora un poco más allá estas situaciones de conflicto, hablando concretamente del miedo y la protección. ¿Qué significa la protección? ¿Por qué su efectividad depende del control de nuestros propios miedos?

Habitualmente, definimos como “miedo” a una intensa emoción desagradable, activada por la percepción de un peligro —sea este real o supuesto—, ante una situación no deseada, o de cara a una experiencia desconocida, desarrollándose en tiempo presente o con inquietud de que ocurra en el futuro. Para muchos estudiosos, el miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural a la “amenaza”. En el caso humano, muchas veces puede ocurrir ante un evento que el individuo no desea por alguna u otra razón. O que, sencillamente, desconoce, y esa situación le hace sentir indefenso. Las explicaciones, desde luego, son diversas. Pero todas concluyen de alguna u otra forma en que el miedo no es contraproducente, sino que opera como un mecanismo natural de supervivencia y adaptación. Si éste se desborda ante situaciones que tienen control, se podría interpretar como un error de percepción. En otras palabras, muchas veces el miedo puede derivar de la “ignorancia”.

En todos los casos, el control del miedo es una herramienta fundamental para enfrentar las situaciones de riesgo o peligro. Es fácil de deducir que la iniciación en el conocimiento puede disminuir la tendencia al miedo irracional. Los grandes Maestros de la historia humana siempre hicieron énfasis en no temer, pues la verdad estaba viva y nada ni nadie podía hacerles daño. Cuando el caminante conoce cómo operan las leyes universales, el miedo irracional empieza a desaparecer. La verdadera protección radica en el control del miedo interior porque de nada sirve conocer las leyes y ser asistidos por fuerzas superiores, si es que en la misma medida tenemos miedo y aprensión. La mayor protección del caminante es el dominio de sus propios fantasmas y temores.


 
Quinta Ley: 
“El verdadero maestro enseña con el ejemplo”

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La sencillez y contundencia de este principio fundamental, no requiere mayor explicación. Es un consejo antiguo, lleno de sabiduría, y que ha pervivido a través de las edades de la historia. Hoy en día, se ha convertido prácticamente en un adagio popular: “La acción determina cómo pensamos”. El Decadron afirma —sumándose a otras tantas filosofías de antiguo— que el verdadero Maestro enseña con el ejemplo; es decir, que el poder de su sabiduría se encuentra en la acción, en la obra, como reflejo de sus pensamientos. Un Maestro es vehículo de conocimiento. Y lo debe inspirar primordialmente con su propia vida.

En estos años, aprendí de la Hermandad Blanca estas cuatro verdades sobre la maestría espiritual:


1. Un verdadero Maestro no procura generar dependencias. Procura formar nuevos maestros y no más discípulos permanentes. Su misión no está en formar seguidores, sino conciencias libres.


2. Un verdadero Maestro es humilde por naturaleza. No es perfecto, a pesar de su conocimiento. Puede equivocarse en su sana intención, pero también reconoce el error y lo enmienda con amor y tranquilidad.


3. Un verdadero Maestro no obliga a aceptar sus enseñanzas. Ni impone su punto de vista. Sólo lo expone con amor y sabiduría. Otorga sin juicio alguno el conocimiento y deja que los oídos que están listos para escuchar, escuchen.


4. Un verdadero Maestro es coherente en sus actos con lo que dice y enseña. Si no es así, algo no está marchando bien.

Básicamente, estas cuatro verdades que aprendí armonizan perfectamente en el conocimiento que encierra El Decadron: El verdadero Maestro enseña con el ejemplo.


 
Sexta Ley
: “El verdadero mensajero es aquel que solo transmite el mensaje”.

Un mensajero es puente de una información. Un instrumento del Universo para hacer llegar determinado conocimiento o enseñanza. Por ello el Decadron sugiere que su participación en esa importante tarea no altere la real naturaleza del mensaje que se debe entregar. De lo contrario, podría afectar la esencia de lo recibido. En otras palabras, un mensajero debe evitar cualquier tipo de contaminación del mensaje que debe compartir.

En los grupos de contacto muchas veces los mensajes recibidos son alterados inconscientemente por nuestra particular forma de entenderlos y procesarlos, por nuestro carácter y opinión previa sobre ciertos asuntos, e inclusive bajo la influencia de intereses personales. La enseñanza de los Maestros hace hincapié en que todo aquello que vivamos en el contacto, debe ser transmitido tal y cual ocurrió, sin juzgarlo, sin resistencia, sin intentar interpretar la real esencia de las cosas que se nos dieron. Un verdadero mensajero transmite sólo el mensaje, sin alterarlo bajo ninguna circunstancia. Y comprendiendo, desde luego, que el mensaje es más importante que el mensajero.



Séptima Ley
: “La fe verdadera se sustenta en el conocimiento”.
Nos encontramos ante una de las fuerzas más poderosas del Universo. Una fuerza que puede ser empleada por el ser humano para cambiar el rumbo de los acontecimientos, modificar su vida, entorno, o al propio planeta. Podría decirse que es una energía, capaz de hacer cualquier cosa. Pero nadie sabe exactamente qué es la fe. Habitualmente se la define como “la convicción de lo que uno no puede ver”.  También podría traducirse como creer. Y aquí empiezan a accionar los principios universales, el “secreto” que yace detrás de la fe.

¿Qué quiso decir Jesús al afirmar que si tuviéramos fe del tamaño de un “grano de mostaza”, podríamos desplazar montañas? ¿Fue sólo un símbolo aquel ejemplo? ¿O encierra una verdad antigua?

La fe, en realidad, no es un acto ciego o irracional. La razón de ser de la fe puede hallarse en un conocimiento que la sustente, que expliqué por qué y cómo actúa. ¿Esto quiere decir que podríamos mover físicamente las montañas, tal como señalaba Jesús? Sin duda. Se puede. Pero para lograr aquellas cosas “increíbles” debemos generar una cantidad importante de energía. Por lo menos, del volumen de un grano de mostaza. Este principio enseña que la fe no mueve montañas sólo por los sentimientos o anhelos humanos, por más poderosos que sean. Habla de leyes espirituales poderosas que podrían explicar cómo opera lo que llamamos fe. Si sumamos ese conocimiento a nuestra poderosa capacidad de crear lo que creemos, habremos cruzado la línea que separa el discipulado de la maestría. He allí el secreto y sabiduría de esta ley.

Hasta aquí, hemos analizado el mensaje de los primeros siete principios de el Decadron. De acuerdo a los Maestros, los siete enunciados iniciales se concentran de manera especial en el caminante. En la persona o ser que siente vivir y realizar la luz. En los siguientes tres principios —que empezamos a tratar desde este momento— hallaremos un conocimiento orientado principalmente a la mística de grupo.

Para explicarlo de otra forma, el discipulado para convertirse en parte consciente de la Hermandad Blanca, requiere de siete pasos, que como vimos consisten en:

1. Conocerse a uno mismo para conocer al Universo.
2. Comprender la naturaleza de la luz y el conocimiento verdaderos.
3. Saber enfrentar las adversidades a través del amor y la no resistencia.
4. Controlar nuestras emociones para hacer efectiva nuestra propia protección.
5. Ser ejemplo de lo que hemos aprendido.
6. Comprender que el mensaje es más importante que el mensajero.
7. Fortalecer nuestra fe en el conocimiento.


Una vez que cruzamos estas siete “puertas”, nos hallamos ante la octava ley. Un enunciado que vibra más en la labor de grupo o hermandad.

 
Octava Ley
: “La sagrada doctrina se torna aun más sagrada si se es consecuente con ella”.
¿Qué significa este nuevo principio? Habla de la “doctrina”. Pero no en la acepción que muchas veces se relaciona a las religiones organizadas, sino como un conjunto de enseñanzas o principios. Ser consecuente con las enseñanzas espirituales significa no traicionar nuestro compromiso con nosotros mismos y con la Luz. Servir amorosamente a los principios que nos inspiraron e iluminaron. En suma, al propósito superior de nuestra misión. Así, en cada acción y esfuerzo, los designios superiores serán santificados, envueltos de una energía de voluntad y servicio. Se harán fuertes y adquirirán vida propia. Se transformarán en el alma colectiva de un grupo que trabaja en la luz. Y esa energía protegerá y asistirá al caminante, y le ayudará en la consecución de la obra.
Por ello El Decadron afirma que la doctrina “se torna aún más sagrada”, pues es nutrida de la energía de quienes vibran en ella y la realizan. No es sólo un símbolo. Hay allí un poderoso fluir de fuerzas. Este es un secreto que ha sido practicado desde épocas muy antiguas: Cuando un grupo de personas se une bajo el amparo de un principio en el cual vibran y creen, dan forma a un elemento, denominado por los Maestros “La Ley del Núcleo”.  Todo grupo humano, espiritual o bélico, religioso o político, trabaja con la Ley del Núcleo, independientemente de que lo sepan o no. La energía que generan al reunirse bajo ciertos ideales y objetivos, y trabajar decididamente por ellos, va dando forma a este elemento que se transforma en el “alma” o “Cuerpo Místico” de aquel grupo. Aquel “Núcleo” o “Templo Espiritual”, si es construido sobre la base de ideales elevados y amorosos, en proyección al servicio y la ayuda a los demás, se podría convertir en un foco de irradiación positiva en su momento de maduración. Esta verdad nos lleva directamente a la Novena Ley.



Novena Ley
: “El verdadero templo es aquel que se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.


Habitualmente definimos a un templo como un lugar para oración. El término proviene del latín templum, que designa un edificio sagrado. En la antigüedad, se le asociaba al cosmos —como si el cielo tuviese su reflejo en la Tierra—, y muchas culturas irguieron maravillosas construcciones para comunicarse con aquellos secretos de la bóveda celeste. Antes del cristianismo, Sumeria, Egipto, Grecia o las culturas americanas —entre ellas los mayas e incas— poseían importantes templos, en donde no sólo se consagraban al Sol o las estrellas, sino también a la propia naturaleza. Sin embargo, templo no sólo designa una construcción humana para las prácticas místicas y la oración. Como vimos en la octava ley de El Decadron, un conjunto de ideas o principios pueden ser santificados si creemos en ellos y empezamos a trabajar decididamente en esa dirección. La novena ley nos dice ahora que luego de ese proceso, estamos creando un templo “espiritual”. Por ello advierte que el templo verdadero “…se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.

Esotéricamente, se conoce este fenómeno con el nombre de “Egrégor”, voz verbal del griego clásico que significa “vigilar”, “velar”, “estar despierto”. Otra interpretación se desprende de la contracción de las palabras árabes “eg” y “gregen”, que significan “eso que reúne” o “lo que reúne”. En otras palabras, el Egrégor sería aquel cuerpo místico que logramos crear gracias a la Ley del Núcleo que agrupa el aporte psíquico. Este principio nos dice que todo lo que sentimos  pensamos y hacemos nutre, alimenta y construye nuestro Templo Verdadero que es el espiritual.


Décima Ley
: “El verdadero místico es aquel que pone en práctica los principios del Cielo y que muere constantemente por amor al prójimo”

.
Es difícil describir la belleza y verdad que encierra este principio. Sintetiza el espíritu de todo verdadero caminante de la luz. Es, sencillamente, la consigna y misión de la Hermandad Blanca: poner en práctica los principios que rigen el Universo y aplicarlos en el servicio a los demás. Y casi siempre en silencio. No hay mayor misterio, pues “los principios del Cielo” no son otra cosa más que las leyes universales. Un verdadero místico vive y acciona en total conocimiento de estas leyes.

Pero, ¿qué significa morir constantemente por amor al prójimo?
Es una alegoría que señala el sacrificio por amor a los demás.  El “sacro-oficio” o nuestro trabajo santo por el próximo, al que tenemos más cerca. Esto quiere decir que nuestra vida debe ser una labor de servicio sin esperar nada a cambio. Una tarea que puede requerir en ciertas circunstancias de grandes pruebas y esfuerzos para purificar nuestras intenciones y el alcance de la obra. “Morir constantemente” expresa constancia en esa misión.
El servicio es el mensaje de la Décima Ley de El Decadron.

El Reino de Dios. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

imagen corazón en círculo
[Podéis mirar en la página donde recopilaremos las entradas sobre Haskell y M. Perron, para encontrar los enlaces a los textos de sus transmisiones traducidos, etc. —con la traducción que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.]
Seguimos retocando esta traducción.
Después de nuestros pequeños comentarios, en el pasado marzo del 2014 (ver índice) sobre algunos de los pasajes más importantes de este texto de la voz a través de Haskell (sobre “valores”, “pasado”…)… nos viene que ni pintado este precioso capitulillo de Viaje más allá de las palabras.
Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz o espíritu (un Yo en la Unidad) que dictó Un Curso de milagros (UCDM), y que habló desde la personalidad de Jesús.
Pese a que no estamos cambiando sistemáticamente la traducción encontrada…, sí que suele haber, en casi todos los capítulos, arreglos muy importantes que hacer —en esta traducción que encontrábamos en internet en febrero de 2013.
La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 232 a 238 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).
Los paréntesis con números —tal que así (22)—, y si los números no van precedidos por la “L” mayúscula… se refieren a notas que indican pasajes del texto de UCDM que no es el libro de ejercicios (citas que pondremos en algún lado).
Los números precedidos por la L, se refieren a lecciones del libro de ejercicios.

El Reino de Dios [lecciones 232 a 238]
Saludos de nuevo. Soy Jesús. Vengo hoy a seguir nuestra conversación sobre Un curso de milagros.
Hoy te hablaré del Reino de Dios. Definitivamente, eso es todo de lo que hablamos. Porque el Reino de Dios es la meta, el resultado final, el estado hacia el cual te diriges cuando avanzas a través de tu viaje en esta tierra.
Pero, lo más importante, y que hemos dicho de diferentes maneras y que nunca será suficientemente enfatizado, es que el Reino de Dios simplemente ES. El Reino de Dios no es un estado al cual tú vas. El Reino de Dios no es algo que algún día alcanzarás. El Reino de Dios, más bien, es tu estado natural. Porque fuiste creado parte de ese Reino. Y la voluntad de Dios exige que nunca lo abandones. Y sobre eso no tienes elección.
El Reino de Dios ES lo que tú eres. Y tu existencia, en realidad, es una expresión de ese Reino.
Realmente… ¿qué es el Reino de Dios? Definitivamente el Reino de Dios no puede ser definido, no puede ser conocido por ti en esta tierra, no puede ser totalmente experimentado, mientras aún vivas en forma humana. Sin embargo no te desalientes por ese hecho. Simplemente comprende que son solo las limitaciones de esta humanidad que compartes, lo que hace imposible para ti, experimentar totalmente el Reino de Dios aquí. Te hablaré ahora, en palabras, de manera que con ellas puedas experimentar eso que es próximo al Reino de Dios.
EN UNA SOLA PALABRA, EL REINO DE DIOS ES LIBERTAD. El Reino de Dios es libertad en un sentido tan amplio, tan sin ataduras y sin obstáculos, que aquellos que andan por esta tierra no pueden comprenderla plenamente. Y de nuevo, no te descorazones. Porque en esta tierra la libertad es un estado al que puedes acercarte y encontrarlo. Y tu libertad será tu paz y tu alegría, mientras elijas estar aquí.
El Reino de Dios es libertad. El Reino de Dios es Amor. Y como he dicho, muchas veces antes, el Amor es, en verdad, libertad —y realmente nada más.
¿Qué es la libertad de la cual hablo? La libertad, que es la esencia, la marca de pureza del Reino de Dios, es tu poder creativo, dado a ti por Dios. Esa libertad es el poder creativo que te permite ser y experimentar todo lo que puedas imaginar.
En el Reino de Dios, por supuesto, no hay tiempo. Pero tú en esta tierra, todavía piensas en términos de tiempo. Así, esta libertad de la cual hablo es tu libertad de creación, para hacer y experimentar cualquier cosa que desees, en cualquier momento que desees experimentarlo, mientras elijas hacer eso, en este mundo de tiempo.
El Reino de Dios es libertad en un sentido que es absoluto. Si Dios te hubiera creado con restricciones, y también a semejanza de sí mismo, entonces, Dios Mismo, sería limitado y no sería libre. Te aseguro que este no es el caso, y que esto no ha pasado. Dios te creó como Él Mismo, libre y sin ataduras. Tal es tu libertad, y en el sentido de tu tiempo, lo será así por siempre. Sobre eso no tienes elección.
En realidad, te aseguro que en el Reino de Dios todo lo que experimentes siempre es la expresión de tu capacidad creativa, manifestándose a sí misma con cualquier cosa que desees imaginar. Y eso es exactamente lo que encuentras representado en tu vida aquí, en esta tierra, o en tantas más vidas como imagines que has elegido vivir en esta tierra. Cada una de ellas, cada momento que experimentas, es la expresión absoluta y completa, en una forma elegida por ti, del poder creativo dado a ti por Dios. Es por eso que te he dicho muchas veces antes que nada puede sucederte en tu vida que no sea completa y totalmente tu propia elección.
Debido a que tú ERES el Reino de Dios, nada puede ser nunca parte de tu experiencia a menos que tú, con tu poder creativo, en primer lugar, imagines que eso es así, y, en segundo lugar, elijas experimentarlo. Verdaderamente, este viaje, en tu tierra, con toda su lucha, dolor, sufrimiento y miseria… todo eso… es lo que tú has imaginado y elegido experimentar. Y, en parte, con un buen motivo. Dios en su propia libertad te creó libre. Tu eres espíritu, sin ataduras, libre, más libre que el viento, capaz de ser y experimentar cualquier cosa que desees. Y toda la Creación comparte contigo, con deleite, cualquier cosa que desees imaginar y experimentar.
Entonces… ¿de qué trata esta tierra? Esta tierra y todos sus afanes son el resultado de ti mismo, en tu libertad, imaginando como sería estar separado del resto del universo, del resto de la Creación. Así, todos los que habéis venido aquí estáis jugando a eso, en vuestra Unidad. Y vuestra creatividad es tan real y tan efectiva, que aquellos que están aquí, la mayoría, verdaderamente creen que esta experiencia es real.
En verdad, te aseguro que te reirás conmigo cuando veas la verdad de esta ilusión. Y con una sonrisa serás libre.
¿Cómo es que algunos de ustedes eligen estar en este mundo de miseria, esfuerzo, miedo y muerte? Si eres, en verdad, libre, ¿por qué haces esto? La respuesta la obtenemos, una vez más, de tus valores. Recuerda que cuando valoras algo, crees que su presencia en tu vida es necesaria para poder ser feliz, estar en paz, e incluso para tu existencia. Y cuando crees eso dentro de tu ser, le has dado una realidad imaginaria a aquello que crees necesitar. Pero también has creado miedo y tu propia muerte.
¿Alguna vez has pensado lo que es realmente este miedo? Porque he dicho que hay solo dos emociones, amor y miedo. Y he dicho que el amor es libertad. Entonces ¿qué es el miedo realmente? MIEDO ES EL SENTIMIENTO QUE TU TIENES CUANDO ANTICIPAS LA PÉRDIDA DE ALGO QUE VALORAS. ¿Cómo puede uno liberarse del miedo? Es simple, ¿o no?: liberándose de su valorar. Eso es todo. Deja ir tus valores, todo lo que estimas que es necesario para poder SER. Deja ir esos valores, y serás libre. Y cuando lo hagas, extenderás tus alas y volarás hacia un mundo de amor, hacia el Reino de Dios.
Quizá sientas que es muy difícil imaginarte amando sin valorar. En verdad, aquellos que están en este mundo pueden encontrar muy difícil imaginarse amando sin valorar. Pero te aseguro que en el Reino de Dios no es posible amar y valorar al mismo tiempo. Cuando valoras algo, cualquier cosa, tienes un sentido de NECESITAR cualquier cosa que ello sea. Tienes ese sentido de necesitar que algo SEA cierta cosa…, o que algo SEA de una cierta manera… para que TÚ puedas ser lo que tú deseas ser. Por tanto, te limitas y te colocas en una prisión.
De tal modo, siempre que quieres que otro ser u otra circunstancia SEAN de una cierta manera, la cual TÚ defines, entonces, estás queriendo negarle la libertad a esa persona, o a esa circunstancia. Y, cuando le niegas la libertad a otro, estás diciendo esto dentro de tu alma… “NO DESEO QUE SEAS LIBRE”, “ni deseo, YO MISMO, ser libre.” Pero imagina que Dios Mismo, cuando Él te hizo Su Hijo y co-creador de Todo Lo Que Es… imagina que Él dijera… “Yo te creé a ti el Hijo de Dios…, EXCEPTO PARA…”. Y entonces pusiera restricciones a lo que podrías hacer o ser. Así, tú ya no serías libre, Y TAMPOCO LO SERÍA DIOS MISMO. Dios, en Su sabiduría, sabía esto, y te hizo libre.
Todavía eres libre de imaginarte esta tierra por entero… tan real… que pareces venir aquí y luchar con toda su existencia. Pero, en realidad, no puedes cambiar lo que tú eres, aunque sí ERES libre de IMAGINAR cualquier cosa que desees SER. Tal es la libertad que Dios te ha dado.
Y, te pregunto ahora, ¿tus hermanos merecen algo menos de lo que Dios te ha dado a ti? Cuando tú valoras, estás diciendo, definitivamente, a otro ser o circunstancia, “yo quiero que tú seas libre, EXCEPTO PARA…”. Entonces, pones los límites. Y luego colocas los barrotes de la prisión. Y, mientras más larga es la lista de los “EXCEPTO PARA…”, menor es el amor que puedes conocer.
La única forma, la ÚNICA forma, en que puedes conocer y experimentar el amor verdadero, es conocer y experimentar la libertad real. Y la única manera en que puedes experimentar la verdadera libertad es dando una absoluta libertad a todos los seres, SIN EXCEPCIONES. Y la única manera en que tú puedes amar así, es no valorando.
El Reino de Dios, es en verdad, parecido al tiempo de juego de los niños pequeños. Porque estos niños crean con su imaginación cualquier cosa que deseen imaginar; no se atan a esas cosas, no lloran cuando las imágenes pasan; simplemente las dejan ir, y se mueven hacia otras fantasías. Y esta es la meta de Dios para todos y cada uno de ustedes.
¿Cómo es que puedes llegar a sentirte confortable y libre amando sin valorar? La respuesta es esta, y escúchame bien porque esto es lo que necesitas saber, dentro de tu ser: como Hijo de Dios, como co-creador con Dios, SIEMPRE  experimentas, en cada momento, EXACTAMENTE lo que tú eliges experimentar. Y cualquier cosa que imagines SERÁ lo que tú experimentes. Y toda la Creación lo celebrará contigo.
Intenta ahora, por un momento, ir más allá de tus pensamientos hacia la experiencia. Trata de sentir como sería ser tan libre que tú SUPIERAS que en CUALQUIER instante de tu tiempo podrías experimentar EXACTAMENTE lo que eligieras experimentar, sin limitaciones ni restricciones. ¿Cuál sería entonces el propósito de valorar algo? Puesto que valorar DEBE estar asociado al miedo, a tu miedo a que algo deje de existir.
Entonces, trata de darte cuenta dentro de tu ser como sería saber que, si tuviste una experiencia particular que te gusta…, eres libre de experimentarla, re-experimentarla… y volver a experimentarla…, tantas veces como tu desees… y exactamente la misma experiencia. Y nada en toda la Creación puede detenerte de hacer esto, o te lo puede quitar.
Todo lo que experimentas viene de dentro de ti. No hay circunstancia externa a ti que pueda controlar lo que haces o sientes; y ESTO es lo que te hace libre.
Entonces, trata de imaginar dentro de tu ser la confianza, la libertad que sentirías al saber que cada instante eres libre de experimentar exactamente lo que elijas. Si has tenido una experiencia de amor, como tú lo llamas…, la cual deseas re-experimentar, lo puedes hacer en cualquier momento. Y nada puede detenerte de tener esa experiencia. Nada, excepto tu valorar y tu miedo. Incluso ocurre así con las experiencias en este mundo, en este plano físico: que eres libre de experimentarlas y re-experimentarlas tantas veces como tú quieras. Y nada te puede detener, excepto tus valores y el miedo que les sigue.
Ahora viene un comentario importante: en tu valorar y el temor subsiguiente, siempre insistes en la FORMA. En el mundo del Espíritu, la forma no existe, solo el CONTENIDO. Pero tú, en este mundo, cuando experimentas lo que llamas amor físico, siempre pareces creer que ese amor se perdería a menos que la FORMA se mantenga por la presencia de ciertos cuerpos —los que tú has elegido. Nada está más lejos de la verdad para que eso sea necesario.
Porque la esencia es el sentimiento y la experiencia. Y en la medida en que tú desees experimentar amor, de la manera que elijas, puedes experimentarlo en tanto te liberes de los valores que exigen esa determinada forma que tú eliges.
Así, como decíamos… toma tus pensamientos, relájate y déjalos ir. Porque cuando los dejas ir, dejas ir tu deseo y exigencia de una forma especifica, así como los valores que acompañan a este deseo. Y luego el universo entero, en toda su Unidad, se apresurará a llenar tu ser con todo aquello que tú deseas experimentar, o con cualquier cosa que puedas imaginar.
Entonces, ¿qué es el Reino de Dios? Es tu estado natural. Es lo que eres. Es tu libertad, sin ataduras y sin trabas, para experimentar cualquier cosa que puedas imaginar, en cualquier momento y tanto como tú quieras.
Y, la vía de entrada a través de la cual llegas al Reino de Dios, cosa esta que puedes realizar en un instante sí así lo eliges… es la vía en la cual te desprendes de tus valores y el miedo que viene con ellos.
Puesto que lo que ocurre entonces es que pasas a un mundo de libertad y a un mundo de amor verdadero, en el cual darás absoluta libertad a cada ser y circunstancia en tu vida. Por tanto, experimentarás para ti mismo esa misma absoluta libertad. Y, sin tus valores, el universo por completo, con gran amor, se apresurará a llenar tu ser con cualquier cosa que desees.
Bendiciones para todos. Eso es todo.



La Kabbalah

es el cuerpo de conocimiento espiritual más antiguo, contiene las llaves para abrir los secretos del universo al igual que las llaves de los misterios del alma y el corazón humano. Las enseñanzas kabbalísticas explican las complejidades de tanto el universo material como el universo intangible, al igual que la naturaleza física y metafísica de toda la humanidad. La Kabbalah nos revela en detalle, como navegar ese terreno extenso para entonces poder eliminar todas las formas de caos, dolor y sufrimiento.

Por miles de años, los grandes maestros kabbalistas han enseñado que todo ser humano nace con el potencial de grandeza. La Kabbalah es la forma de activar ese potencial.

La intención de la Kabbalah fue siempre de ser usada, no solo aprendida. Su propósito es traer claridad, entendimiento y libertad a nuestras vidas, y potencialmente hasta borrar la muerte.

De acuerdo con las enseñanzas kabbalísticas, el universo no es ni caótico ni desordenado; sino que opera de acuerdo con ciertos principios que lo gobiernan. Así como las leyes básicas como la gravedad y electricidad afectan nuestra existencia, así también las leyes espirituales universales influencian nuestras vidas. La Kabbalah (derivada de la palabra hebrea lekabel, recibir) nos enseña a entender estos principios para que nosotros podamos recibir satisfacción verdadera en cada área de nuestras vidas. Más aún, la Kabbalah nos enseña el uso de estas leyes espirituales para influir positivamente a toda la humanidad.


Aunque el término "religión" es usado por la gente como una etiqueta para describir a la Kabbalah, esta no es la nomenclatura más adecuada. La Kabbalah es, de hecho, más una "tecnología" que una religión. Esta tecnología, como las ciencias, nos permite conectarnos con y usar las poderosas leyes espirituales del universo para nuestro propio desarrollo y el mejoramiento del mundo.

En existencia desde el principio del tiempo y descubierta hace 4000 años, la Kabbalah es mucho más que un sistema filosófico intelectualmente fascinante. Es una descripción precisa de la naturaleza entrelazada de las realidades espirituales y físicas. La Kabbalah provee un complemento completo de herramientas poderosas y prácticas para obtener la paz y dicha que todos deseamos? y merecemos. De acuerdo con la Kabbalah, estos principios antiguos son el sistema que permitió la creación de la vida misma.


Así que la Kabbalah es simplemente una serie de tecnologías (o herramientas) que, si se usan apropiadamente, pueden eliminar caos e incrementar la satisfacción en nuestras vidas y en el mundo. Para acceder estas tecnologías, uno sólo debe estar dispuesto a aprenderlas y a aplicarlas. A diferencia de los grupos espirituales, no se requiere de ninguna membresía para estudiar Kabbalah, sólo el simple deseo de mejorar nuestras vidas y la disciplina de aplicar estas herramientas a nuestras circunstancias.


La Kabbalah es a la espiritualidad como el ejercicio y la dieta son para el cuerpo físico: sólo son útiles si se aplican. Es la sabiduría que nos da la explicación profunda y secreta de lo que es el universo, de qué se trata todo. Es el camino espiritual que nos explica el porqué de cada cosa... cómo funciona todo en este mundo: qué es la vida, qué es la muerte, qué es Dios, qué es el hombre, qué es el alma, por qué nos pasan las cosas que nos pasan".

♥♥ LA CUARTA VERDAD NOBLE ♥♥

"Existe la Verdad Noble del camino que lleva al Cese del Sufrimiento: esta fue la visión, el entendimiento intuitivo, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgió en mí sobre cosas no escuchadas antes...
Esta Verdad Noble debe ser comprendida mediante el cultivo del Camino...
Esta Verdad Noble ha sido comprendida mediante el cultivo del Camino: esta fue la visión, el entendimiento intuitivo, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgió en mí sobre cosas no escuchadas antes".
[Samyutta Nikaya LVI, 11]

¿Cuál es la Verdad Noble del Camino que lleva al Cese del Sufrimiento?

Es el Noble Sendero Óctuple, esto es:

Entendimiento Correcto,
Intención Correcta,
Palabra Correcta,
Acción Correcta,
Modo de Vida Correcto,
Esfuerzo Correcto,
Atención Correcta,
Concentración Correcta.

La Cuarta Verdad Noble, como las tres primeras, tiene tres aspectos.

El primero es: ‘Existe el Sendero Óctuple, el atthangika magga, el camino para salir del sufrimiento’. También se le llama ariya magga, el Ariyan o Sendero Noble.

El segundo aspecto es:
‘Este camino debe ser desarrollado.’

El entendimiento final para arahant es: ‘Este camino ha sido completamente desarrollado.’

Estos son entonces los elementos del Sendero Óctuple, agrupados en tres secciones:
1. Sabiduría (pañña): Entendimiento Correcto (samma-ditthi), Aspiración Correcta (samma-sankappa)
2. Moralidad (sila): Habla Correcto (samma-vaca), Acción Correcta (sammakammanta), Modo de Vida Correcto (samma-ajiva)
3. Concentración (samadhi): Esfuerzo Correcto (samma-vayama), Atención Correcta (samma-sati), Concentración Correcta (samma-samadhi).

El hecho de que los listemos en orden no significa que sucedan en forma lineal, en secuencia – surgen juntos. Podemos hablar del Sendero Óctuple y decir ‘Primero tienes Entendimiento Correcto, luego tienes Aspiración Correcta, luego…’ Pero de hecho, presentado de esta forma, simplemente nos enseña a reflexionar sobre la importancia de responsabilizarse por lo que decimos y hacemos en nuestras vidas.



1.Sabiduría: Entendimiento Correcto y Aspiración Correcta

Entendimiento Correcto

El primer elemento del Sendero Óctuple es el Entendimiento Correcto que surge por medio de las comprensiones intuitivas sobre las tres primeras Verdades Nobles. ‘Todo lo que está sujeto al surgir está sujeto al cesar.’ Es tan simple como eso pero lleva bastante tiempo para la mayoría de nosotros conocer realmente lo que significan las palabras de forma rofunda en vez de solo a través del entendimiento cerebral.La comprensión intuitiva es en realidad conocimiento visceral – no es solo de ideas. Ya no es más, ‘Creo que sé’, o ‘Oh sí, eso parece una cosa sensata y razonable. Estoy de acuerdo con eso. Me gusta esa idea.’ Esa clase de conocimiento todavía es del cerebro mientras que el conocimiento intuitivo es profundo. Es conocer realmente y la duda ya no es un problema.
Así que hay una secuencia que lleva al Entendimiento Correcto de las cosas como son, es decir: ‘Todo lo que está sujeto al surgir está sujeto al cesar y no tiene entidad fija.’

Con Entendimiento Correcto, has dejado la ilusión del un yo que está conectado con estados mortales. Todavía hay cuerpo, todavía hay sensaciones y pensamientos, pero son simplemente lo que son – ya no hay más la creencia de que tú eres tu cuerpo o tus sensaciones o tus pensamientos. El énfasis está en ‘Las cosas son lo que son.’ No estamos intentando decir que las cosas no son nada en absoluto o que no son lo que son.Ellas son exactamente lo que son y nada más. Pero cuando somos ignorantes, cuando no hemos entendido estas verdades, tendemos a pensar que las cosas son más de lo que son. Creemos toda clase de cosas y creamos toda clase de problemas alrededor de las circunstancias que experimentamos.

Es triste darse cuenta como la miseria, la angustia y la desesperación de la humanidad está basada en el engaño; la desesperación está vacía y no tiene sentido. Cuando ves esto comienzas a sentir compasión infinita por todos los seres. ¿Cómo puedes odiar a alguien o guardar rencor o condenar a alguien
que está atrapado en esta atadura de la ignorancia? Todo el mundo está influenciado a hacer las cosas que hace por sus puntos de vista equivocados sobre las cosas.

Mientras meditamos, experimentamos algo de tranquilidad, un grado de calma en el que la mente ha ido más despacio. Cuando miramos algo como una flor con una mente calmada, lo estamos mirando tal como es. Cuando no hay aferramiento – nada que ganar o de lo que deshacerse – entonces si lo que vemos, oímos o experimentamos a través de los sentidos es bonito, es realmente bonito. No estamos criticándolo, comparándolo, intentando poseerlo o adueñarnos de ello; encontramos deleite y alegría en la belleza que nos rodea porque no hay necesidad de hacer algo de ello. Es exactamente lo que es.

Cuando miramos a un miembro del sexo opuesto con un corazón puro, apreciamos la belleza sin el deseo de algún tipo de contacto o posesión. Podemos deleitarnos en la belleza de la otra gente, ambos hombres y mujeres, cuando no hay intereses egoístas o deseo. Hay honestidad; las cosas son tal como son.

Esto es lo que llamamos liberación, o vimutti en Pali. Estamos liberados de esas ataduras que distorsionan y corrompen la belleza que nos rodea, como los cuerpos que tenemos. Sin embargo, nuestras mentes pueden llegar a estar tan corruptas y negativas, deprimidas y obsesionadas con las cosas, que ya no las vemos tal como son. Si no tenemos Entendimiento Correcto, vemos todo a través de filtros y velos cada vez más densos.

El Entendimiento Correcto se desarrolla por medio de la reflexión, usando las enseñanzas del Buddha.

Si hay conocimiento de las Cuatro Verdades Nobles, entonces hay Dhamma.Con Entendimiento Correcto, todo se ve como Dhamma; por ejemplo: Estamos aquí sentados… Esto es Dhamma. No pensamos en este cuerpo y mente como una personalidad con todos sus puntos de vista y opiniones y todos los pensamientos condicionados y reacciones que hemos adquirido debido a la ignorancia. Reflexionamos sobre este momento actual como: ‘Esto es tal como es. Esto es Dhamma.’ Traemos a la mente el conocimiento de que esta formación física es simplemente Dhamma. No es el yo; no es personal.

¿Por qué hay tanta miseria y sufrimiento en el mundo? No es justo. La gente muere y tenemos que separarnos de la gente que amamos; la angustia es terrible.’

No hay Dhamma en eso, ¿verdad? Es todo la imagen propia: ‘Pobre de mí. No me gusta esto, no quiero que sea de esta manera. Quiero seguridad, felicidad, placer y lo mejor de todas las cosas.

Estoy intentando llevar este sentido de ‘no está bien, no es justo’ al absurdo para señalar como esperamos que Dios lo cree todo por nosotros y nos haga felices y seguros.

Pero cuando reflexionamos,vemos ‘Esta es la manera en la que son las cosas. El dolor es así, y así es como es el placer. La consciencia es así.’ Cuando reflexionamos, contemplamos nuestra propia humanidad tal y como es. No nos la tomamos nunca más en el plano personal o culpamos a alguien porque las cosas no son exactamente como nos gustan o queremos que sean. Es tal cual es y somos tal y como somos.

Podrías preguntar por qué no podemos todos ser exactamente lo mismo –con la misma ira, la misma codicia y la misma ignorancia; sin todas las variaciones y permutaciones. Sin embargo, incluso aunque puedas trazar la experiencia humana con cosas básicas, cada uno de nosotros tiene su propio kamma del que ocuparse – nuestras propias obsesiones y tendencias, que son siempre diferentes en calidad y cantidad a las de otra persona.

¿Por qué no podemos ser todos exactamente iguales, tener exactamente lo mismo de todo y tener el mismo aspecto – un ser andrógino? En un mundo como ese, nada sería justo, ninguna diferencia estaría permitida, todo sería absolutamente perfecto y no habría posibilidad de diferencia. Pero al reconocer el Dhamma, vemos que, dentro del reino condicionado, no hay dos cosas idénticas. Todas son bastante diferentes, infinitamente variables y cambiantes, y cuanto más intentamos hacer que las condiciones se adapten a nuestras ideas, mas frustrados llegamos a estar.

Intentamos crearnos unos a otros y crear una sociedad que encaje en las ideas que tenemos de cómo deberían ser las cosas, pero siempre acabamos sintiéndonos frustrados. Por la reflexión, nos damos cuenta: ‘Así es como son las cosas,’ así es como tienen que ser las cosas –solo pueden ser de esta manera.

Ahora, que esto no es una reflexión fatalista o negativa. No es una actitud del tipo: ‘Así es como es y no hay nada que puedas hacer por ello.’ Es una respuesta muy positiva de aceptar el flujo de la vida por lo que es. Incluso si no es lo que queremos, podemos aceptarlo y aprender de ello.

Somos conscientes, seres inteligentes con memoria retentiva. Tenemos el lenguaje. En los últimos miles de años, hemos desarrollado la razón, la lógica y la inteligencia discriminativa. Lo que debemos hacer es averiguar cómo usar estas capacidades como herramientas para la comprensión del Dhamma más que como adquisiciones personales o problemas personales. La gente que desarrolla su inteligencia discriminativa a menudo esta acaba volviéndose contra ellos mismos; se vuelven muy autocríticos e incluso comienzan a odiarse a sí mismos. Esto es porque nuestras facultades discriminativas tienden a centrarse en lo que está mal de cada cosa. Esto es de lo que trata la discriminación: ver como esto es diferente de aquello. Cuando te haces esto a ti mismo, ¿Con qué te quedas? Solo con una lista completa de defectos y faltas que te
hacen sonar absolutamente desesperado.

Cuando estamos desarrollando el Entendimiento Correcto, usamos nuestra inteligencia para reflexionar y contemplar las cosas. También usamos nuestra atención y sabiduría juntas. Así que estamos usando nuestra habilidad de discriminar con sabiduría (vijja) en vez de con ignorancia (avijja). Esta enseñanza sobre las Cuatro Verdades Nobles es para ayudarte a usar tu inteligencia – tu habilidad para contemplar, reflexionar y pensar – de forma sabia en lugar de hacerlo de forma
autodestructiva, codiciosa u odiosa.



1.Sabiduría: Entendimiento Correcto y Aspiración Correcta

ASPIRACIÓN CORRECTA

El segundo elemento del Óctuple Sendero es samma sankappa. A veces esto se traduce como “Recto pensamiento”, pensar del modo correcto. Sin embargo, en realidad tiene una cualidad más dinámica —como de “intención”, “actitud” o “aspiración”. Me gusta usar la palabra “aspiración” porque de algún modo es muy significativa en este Óctuple Sendero —porque de hecho aspiramos.

Es importante ver que la aspiración no es deseo. La palabra Pali “tanha” significa deseo que procede de la ignorancia, mientras que “sankappa” significa aspiración que no procede de la ignorancia. Podríais pensar que aspiración es un tipo de tanha, querer iluminarse (bhava tanha) —pero samma sankappa proviene del Entendimiento Correcto, de ver con claridad. No es querer devenir algo; no es el deseo de convertirse en una persona iluminada. Con el Entendimiento Correcto, toda esa ilusión y manera de pensar ya no tiene ningún sentido.

La aspiración es un sentimiento, una intención, actitud o movimiento interno. El espíritu se eleva, no se hunde —¡no es desesperación! Cuando hay Entendimiento Correcto, aspiramos a la verdad, a la belleza y a la bondad. Samma ditthi y samma sankappa, Entendimiento Correcto y Aspiración Correcta, son ambas pañña o sabiduría y componen la primera de las tres secciones del Noble Sendero.
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Podemos contemplar: ¿Cómo es que seguimos sintiéndonos descontentos, incluso cuando tenemos lo mejor de todo? No somos totalmente felices ni teniendo una casa bonita, coche, el matrimonio perfecto, niños preciosos e inteligentes y todo lo demás —cuando no tenemos nada de eso, ¡por supuesto que no estamos contentos! ... Si no lo tenemos, podemos pensar, “Bueno, si hubiera tenido todo lo mejor, habría estado contento.” Pero no es verdad. La Tierra no es lugar para contentarnos; no se supone que deba serlo. Cuando nos damos cuenta de eso, ya no esperamos estar contentos en el planeta Tierra; ya no hacemos esa demanda.

Hasta que veamos que este planeta no puede satisfacer todas nuestras demandas, seguiremos preguntándonos, “¿Cómo es que no me haces feliz, Madre Tierra?”

Si nos contentáramos, no nos haríamos preguntas sobre las cosas. Y sin embargo reconocemos que hay algo más que el suelo bajo nuestros pies; hay algo por encima de nosotros que no llegamos a entender. Tenemos la capacidad de maravillarnos y de hacernos preguntas sobre la vida, de contemplar su significado. Si queréis saber qué significa vuestra vida, no podéis contentaros solamente con la riqueza material, el confort y la seguridad.

Así que aspiramos a conocer la verdad. Podríais pensar que esto es una especie de deseo o aspiración presuntuoso, “¿Quién me he creído que soy? ¿Una especie de listillo que va a descubrir la verdad de todas las cosas?” Pero existe esta aspiración.

Nuestro lado animal no aspira; no sabe nada sobre tales aspiraciones. Pero en cada uno de nosotros hay una inteligencia intuitiva que quiere saber; siempre está con nosotros, pero tendemos a no darnos cuenta de ella; no la comprendemos. Tendemos a descartarla o a desconfiar de ella —sobre todo los materialistas modernos. Ellos creen que sólo es una fantasía y no es real.
Por lo que a mi respecta, fui muy feliz cuando me di cuenta de que el planeta no es mi hogar de verdad. Siempre lo había sospechado. Me acuerdo de que cuando era pequeño solía pensar, “Yo no pertenezco a este sitio.” Nunca he sentido de forma particular que el planeta Tierra fuera el lugar al que pertenezco —incluso antes de ser monje, nunca sentí que encajara en la sociedad. Para algunas personas, eso podrían ser sólo los problemas de un neurótico, pero quizás también podría ser una clase de intuición que los niños tienen a veces. Cuando eres inocente, tu mente es muy intuitiva. La mente de los niños está más intuitivamente en contacto con las fuerzas misteriosas que la de la mayoría de los adultos. Al ir creciendo vamos quedando condicionados a pensar de maneras preestablecidas y a tener ideas fijas acerca de lo que es real y lo que no. Cuando desarrollamos el ego, la sociedad dicta lo que es real y lo que no, lo que está bien y lo que está mal, y empezamos a interpretar el mundo a través de esas percepciones fijas. Algo que solemos encontrar encantador en los niños es que ellos todavía no hacen eso; ellos todavía ven el mundo con la mente intuitiva que todavía no ha sido condicionada.

La meditación es una manera de desacondicionar la mente que nos ayuda a dejar todas esas percepciones estáticas e ideas fijas que tenemos. Ordinariamente, lo real se ignora mientras que otorgamos toda nuestra atención a lo que no es real. Eso es lo que la ignorancia (avijja) es.

La contemplación de nuestras aspiraciones humanas nos conecta a algo mayor que simplemente al reino animal del planeta Tierra. Para mí esa conexión parece más cierta que la idea de que esto es todo lo que hay; que una vez morimos nuestros cuerpos se pudren y no hay nada más que eso. Cuando reflexionamos y nos hacemos preguntas sobre este universo en que vivimos, vemos que es muy vasto, misterioso e incomprensible para nosotros. Sin embargo cuando confiamos más en nuestra mente intuitiva, podemos abrirnos a cosas que se nos habían olvidado o a las que nunca habíamos estado abiertos —nos abrimos al abandonar las reacciones estáticas y condicionadas.

Podemos tener la idea fija de ser una personalidad, de ser un hombre o una mujer, un inglés o un americano. Estas cosas pueden ser muy reales para nosotros y nos podemos disgustar y enfadarnos mucho por su causa. Incluso estamos dispuestos a matarnos entre nosotros por culpa de estas vistas condicionadas que sostenemos y en las que creemos y que nunca nos cuestionamos. Sin la Aspiración Correcta y el Entendimiento Correcto, nunca vemos la verdadera naturaleza de estas
vistas.